29 de mayo de 2008

Jordi Boldó: viraje violento

[Sobre la serie De lo uno a lo otro]
Por Antonio Espinoza
El Nacional, 24 de mayo de1992

Jordi Boldó (Barcelona, España, 1949) ha iniciado una nueva etapa en su producción. EI pintor de origen catalán, nacionalizado mexicano, se ha vuelto más agresivo, más arriesgado para pintar. Desde el año pasado, decidió cambiar, transitar de nueva cuenta por la tensa cuerda del arte, sabiendo de antemano los riesgos que ello implicaba. Jordi aceptó el reto, se puso a pintar y el resultado es que su producción más reciente difiere mucho de la anterior. Cambiar, todos lo sabemos, es dejar de ser una cosa para llegar a ser otra. El artista lo sabe y por eso ha cambiado, se ha desbordado buscando nuevas soluciones a las interrogantes que plantea la pintura.

Hace todavía un año, Jordi Boldó era un pintor pausado, que utilizaba una gama de colores conscientemente restringida. El pintor abstracto hacía gala de una paleta parca, opaca, armada sobre todo de azules, grises y tonalidades neutras. De lo que se trataba, en su pintura, era de explotar al máximo las posibilidades de combinación de formas sencillas, en estructuras también simples (poco o nada geométricas) y con la intención a menudo de dejar ver imágenes y figuras reconocibles. Hoy todo eso ha desaparecido. Jordi se ha transformado. El pintor empezó a cambiar poco tiempo después de la muestra individual que presentó el año pasado, entre mayo y junio, en la Galería Pecanins. Me atrevería a asegurar que este cambio obedeció en gran medida al acercamiento del pintor con los planteamientos teóricos y formales del expresionismo abstracto, del action painting, el movimiento pictórico que dominó el arte de Estados Unidos en las décadas de 1940 y 1950. Hoy su pintura se nota menos elaborada, menos pensada, más espontánea y más libre. ¿En qué consiste esa espontaneidad y esa libertad?

Jordi Boldó ha ilustrado con su obra un numero reciente de la revista Tierra Adentro (marzo-abril de 1992). En los 14 cuadros ahí reproducidos, la gran mayoría acrílicos, todos de 1991 (posteriores a la exposición mencionada), se nota ya un cambio de actitud por parte del artista: como que perdió su timidez y empezó a ''soltarse". Se trata de pinturas cargadas de expresividad emotiva, que fueron adquiriendo identidad durante el proceso creativo. En muchas de ellas hay planos (todavía bastante matizados), esgrafiados (algunos leves, otros no tanto), trazos instintivos y combinaciones colorísticas más variadas y audaces. Sin duda alguna, esos cuadros marcaron el inicio del cambio en la obra del pintor.

De lo uno a lo otro. Así tituló Jordi Boldó, con mucha intención, su más reciente exposición individual en la Galería Pecanins. De lo uno a lo otro, de una forma de pintar a otra forma de pintar. Inaugurada el pasado 28 de abril, la muestra, que ya no estará vigente cuando sea publicado este artículo, estuvo integrada por 26 obras de 1992, realizadas todas en técnica mixta sobre plancha offset. La utilización de este soporte (lámina) llamó mucho la atención, pues hasta hace poco Jordi utilizaba fundamentalmente la tela. La verdad es que para mí fue muy grato ser testigo del cambio tan radical que ha sufrido la obra de este artista, quien ha enriquecido notablemente su lenguaje plástico, incorporando nuevos elementos en su pintura. Hoy sus obras están mejor logradas, más hábilmente estructuradas. Ya sin temor alguno, el pintor mete planos, esgrafiados y acentos; combina más libremente los colores, se regodea en la materia y crea texturas en ocasiones gruesísimas. Gran parte de sus trabajos presentan una estructura central, a partir de la cual se desarrolla toda la composición. Jordi se ha convertido en un pintor que mantiene su tensión en la superficie del cuadro.

Si se me pidiera escoger las tres mejores piezas de la más reciente exposición individual de Jordi Boldó, sin duda me quedaría con: Por si acaso, A ciencia cierta y En saco roto. Esas me parecieron las obras más interesantes y atractivas de la muestra. El primero es un políptico que se distingue por la armonía entre las cuatro partes que lo componen, mismas que pueden funcionar cada una en forma autónoma; el segundo es un díptico con una estructura central en azul que abarca las dos partes, y el tercero es un trabajo casi sin textura y con un trapo (¿un costal?) como elemento central. Hubo otras obras en la muestra que sería injusto no mencionar: Bendito sea Dios, Entre semejantes, De arriba abajo, y Dando lata, entre otras. Con respecto a los títulos de sus cuadros (algunos con gran sentido del humor), tengo la impresión de que Jordi los bautiza en ocasiones de acuerdo con vivencias y experiencias que ha tenido. ¿Será?

Los expresionistas abstractos (Willem de Kooning, Robert Motherwell, Arshile Gorky, Jackson Pollock, Mark Rothko, Barnet Newman, Clyfford Still, Adolph Gotllieb, entre otros) consideraron el acto de pintar más importante que lo pintado. Creo que Jordi Boldó, muy conscientemente, ha hecho suya esa idea y que ahora se siente mejor pintando, más libre, sin preocuparse demasiado por el resultado final. Jordi Boldó ha cambiado: De lo uno a lo otro.
  • Ver imágenes en jordiboldo.com en el apartado Galerías / De lo uno a lo otro.

1 comentario:

  1. hola es interesante todo esto. yo soy pintor tambien, de casualidad conociste a manuel boldo andilla? era mi abuelo, el tuvo una historia similar a la tuya, escribeme porfavor para contarte mas acerca de esto.

    eggtor_rb@hotmail.com

    ResponderEliminar