Es
triste el analfabetismo, pero inconcebible —y sobre todo una vergüenza— que no lean los
que saben hacerlo, los que tuvieron oportunidad de aprender.
Vuelvo a sentirme angustiado, atrapado en un callejón sin salida
al que por momentos —no sé si para
bien o para mal— puedo verlo como un sitio cómodo y acogedor.
Hay quienes viven sin reflexionar amparados en una supuesta pureza o neutralidad. Son personas que sólo buscan su comodidad, su seguridad, ahorrándose la molestia
de conocer los problemas humanos; jamás se interesan en pensar, y menos, en enfrentar
las cosas para mejorar. Son gente que prefiere vegetar y permanecer
plácidamente en la ignorancia y la estupidez.
Creo que el arte no se puede enseñar; que lo
mejor que podemos hacer los que nos dedicamos a la formación artística, es
motivar la voluntad de quienes quieren adentrarse en la aventura de la creación.
Sin embargo, pienso que una buena estrategia de enseñanza debe pasar por tres
etapas: 1) partir de un tema interesante; 2) generar un proceso original e
intuitivo marcado por la sencillez,
la sobriedad, la exigencia y el gozo del trabajo concentrado y en silencio, y, 3)
sacar algunas conclusiones aceptando que nunca hay nada terminado, y que nunca existe una
última palabra.
La tendencia o el estilo
por sí solos no son criterios suficientes para determinar la calidad de una
obra. Un artista no es malo por el simple hecho de practicar determinada
tendencia, sino porque lo que hace en particular—sea abstraccionismo, realismo, o arte
conceptual— carece de calidad. Sería absurdo criticar a Jorge Negrete o a Pedro
Infante por la simple razón de que no nos guste la música ranchera.
Aunque siempre estoy ocupado en una u
otra cosa, la verdad es que llevo ya demasiado tiempo sin nada concreto que
hacer. Después de una vida muy agitada, empiezo a disfrutar, por una parte, de
bastante paz, pero, por otra, me entristece mucho la falta de proyectos. No
logro acostumbrarme a la falta de sueños, a tanta inmovilidad; ni a la crisis,
ni a la austeridad. Y no es que quiera vivir en los excesos, o en el derroche,
pero esta forzada pasividad, esta falta de ilusiones, me arrastra a la
depresión. Ya lo dijo Emil Cioran, "el sentimiento más penoso de la
existencia es el de sentirse inútil”. Sé que debería de empezar a hacerme a un
lado, que ahora le toca a los jóvenes, pero yo quiero seguir haciendo cosas, no
quizá como lo hacía hasta hace poco, con ese voluntarismo lastimoso, pero
tampoco quiero detenerme. Siempre he sentido una gran impaciencia por hacer;
llevo muy mal el ocio, la paso muy mal. Y además, me parece que resignarse al
sedentarismo es una forma de anticipar la muerte.
Si bien es cierto que no hay razones
para alimentar la preocupación y el desánimo, debemos reconocer que una inmensa y compleja diversidad de
peligros nos acechan.
La celebridad y la trascendencia son un puro accidente. Que
cansancio ser alguien, cual es la necesidad de destacar. Lo mejor es vivir
discretamente, lejos de la fama; a fin de cuentas, un día nos morimos, y eso fue
todo.
Pintor mexicano nacido en Barcelona, España, en 1949 . Su pintura proviene del informalismo catalán y explora en la tradición del expresionismo abstracto norteamericano de mediados de siglo, así como en la de algunos artistas mexicanos de la generación hoy denominada de "Ruptura".
Su obra es esencialmente pictórica, al margen de modas o tendencias, y a medio camino entre la abstracción y la figuración. Articula con gran riqueza de medios un lenguaje profundamente emocional, poderoso en su misterio y delicado en matices. Se caracteriza por un refinado y desconcertante sentido del color y la composición, con fuertes texturas y un depurado oficio que frecuentemente no se aprecia a primera vista.
Con casi cuarenta años de exposiciones monográficas, ha expuesto en museos y galerías de América y Europa. Reconocido con varios premios y distinciones, ha actuado como jurado en diversos concursos. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Dedica parte de su tiempo a escribir, a la promoción cultural y a la enseñanza de la pintura.