
¿Será por no reparar demasiado en mis propias limitaciones que me he embarcado ingenuamente en muchas aventuras? Mi actitud siempre ha sido la de ir tras aquello que deseo o que considero tener derecho. Le tengo terror a la rutina, y cuando me aburro, rompo con la monotonía iniciando un nuevo proyecto. Siempre he perseguido mis sueños con desbordado entusiasmo, lo cual conlleva estar dispuesto a la preocupación, incluso, a modificar mis costumbres. Supone valentía, pero muchas veces —debo reconocerlo— una buena dosis de irresponsabilidad.