
Aunque dentro de mi rutina hay estructuras inamovibles, siempre procuro propiciar algún cambio. La pintura es un arte individual y anárquico que necesita moverse, variar. Me gusta pintar libremente, hacer lo que se me ocurre en el momento; improvisar. Esto es lo que más disfruto de mi trabajo, no saber nunca lo que va a pasar. Por eso sigo pintando.